¿Cómo lees?
Lo que esperas del texto ha sido sustituido por una especie de ausencia.
Una ausencia que anula la lectura satisfactoria que esperas de un texto.
Esa intención de completar el texto con lo que piensas sobre el texto te
resultará inadecuada para leerlo. Aún así, sigues buscando, a medida que
lees, algo más que lo que se está diciendo, una conexión con lo que
reside fuera del texto y que, a su vez, configura las convenciones de lo
real. Por ello mismo, el texto se compromete a no ofrecer una imagen del
mundo con el que pretendes conectar. Tus nociones adquiridas de lo que
es correcto no sirven de nada. Esas mismas convenciones que te hacen
creer que este texto dirá algo más que lo que ya dice y que, al final de
lo expuesto, se clarificará de manera satisfactoria. Así, el texto se
complace en desaparecer a medida que lo lees. No pretendas volver a la
primera línea. Ya no existe. Aunque no seas consciente de ello, el texto
evidencia solo lo que el texto dice. No busques más respuestas.